/ Menorca fuera del mar
Menorca es calma. Una isla discreta y reservada, donde el tiempo parece transcurrir de otra manera, más lentamente, “poc a poc”, como dicen los menorquines.
Y esa sensación te acompaña desde que llegas. La isla te invita a bajar el ritmo, a respirar con más pausa y a reconectar contigo mientras te va mostrando su belleza, sin prisa.
Una belleza que está en sus playas y calas, en sus campos, en sus barrancos y en los caminos que cruzan la isla. También en su historia y en su cultura.
Y, sobre todo, en algo muy profundo: la armonía y el silencio. Una armonía por la que es Reserva de Biosfera. Un silencio que te permite dejar atrás el ruido y sumergirte en una paz absoluta.
La misma paz que sientes al sumergirte en sus aguas y al descubrir que otra manera de bucear es posible, más tranquila, consciente y responsable. Esa manera de bucear es Menorca Slow Diving. Porque en Menorca, lo que ocurre en la superficie y lo que ocurre bajo el mar siguen el mismo ritmo: el de la calma.